Descentrada, vol. 2, nº 2, e059, septiembre 2018. ISSN 2545-7284
Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Género (CInIG)

Entrevistas

Una historia social de la política. Dialogando con Sandra McGee Deutsch

Mariela Rubinzal

Universidad Nacional del Litoral. Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales del Litoral – CONICET, Argentina
Cita recomendada: Rubinzal. M. (2018). Una historia social de la política. Dialogando con Sandra McGee Deutsch. Descentrada 2 (2), e059. http://www.descentrada.fahce.unlp.edu.ar/article/view/DESe059

La historiadora Sandra McGee Deutsch, docente e investigadora de la Universidad de Texas en El Paso (EE.UU.), ha emprendido viajes por los países del Cono Sur desde la década de 1970. En ese momento, sus investigaciones estaban orientadas al estudio de las derechas surgidas en la primera mitad del siglo XX (McGee Deutsch, 2005). Desde sus primeros trabajos, ella advirtió sobre el papel central de las mujeres en las culturas políticas quienes, además de transmitir ideas y valores en el espacio privado de sus hogares, llevaban adelante acciones políticas, sociales y culturales e, inclusive, tomaban la palabra y se hacían oír en las manifestaciones urbanas, tanto de izquierdas como de derechas. Sus estudios abordan el período de entreguerras, momento en que los discursos políticos se radicalizan y, en algunas coyunturas, se polarizan y definen como fascistas contra antifascistas, al ritmo de la debacle europea.

En el año 2013, McGee Deutsch estuvo varios meses en Argentina realizando un trabajo de campo para su investigación sobre la Junta de la Victoria. La Junta fue una organización antifascista femenina que promovió la democracia y trabajó para enviar ayuda a los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial. Apoyada por el Partido Comunista, movilizó a miles de mujeres de diferentes clases, etnias, religiones, perspectivas políticas, que residían en todo el país. La Junta – cuyo símbolo era la V de la Victoria- difundió el antifascismo a través de distintas actividades abiertas a la comunidad (McGee Deutsch, 2013).

La investigación se encuentra actualmente en la etapa final de escritura. No obstante, nos pareció interesante recuperar este diálogo realizado hace ya varios años (2013) durante la primera etapa del trabajo de campo en nuestro país. De esta manera la idea de publicar la presente entrevista está orientada a visibilizar de qué formas se va construyendo una investigación de este tipo, a contar cómo se van insertando las piezas de un estudio que tiene varias dimensiones (locales, nacionales e internacionales), a reflexionar sobre el valor de lxs informantes y las fuentes personales en una investigación social. En definitiva, el diálogo nos invita a pensar algunas de las formas en que lxs investigadorxs van construyendo “artesanalmente” su objeto de investigación y cómo abordan las distintas dimensiones y problemas teórico-metodológicos.

- ¿Qué era la Junta de la Victoria y por qué comenzó a investigar sobre ella?

Me interesó investigar sobre la Junta de la Victoria porque cuando yo estaba trabajando en otro proyecto –sobre la historia de las mujeres judías en la Argentina—, muchas de mis entrevistadas habían participado en esta entidad antifascista. 1 En ese contexto, ante mi pregunta sobre las actividades o experiencias más importantes de sus vidas varias de ellas decían que habían militado en la Junta de la Victoria. Hasta ese momento, yo no sabía qué había sido la Junta y me pareció muy interesante cuando me contaron sobre la misma.

A partir del material que encontré en el periódico La Hora2 , advertí que se trataba de un movimiento de mujeres muy grande que contaba con filiales en gran parte del país. El hecho de que estas mujeres tuvieran muy distintos orígenes me impresionó y, paralelamente, me di cuenta de que no había material publicado sobre el tema.

- ¿En qué lugares del país centró su investigación?

Mi enfoque está centrado en la Capital Federal; las provincias de Buenos Aires, Santa Fe; Tucumán; Córdoba; Chaco y Misiones que, en aquel momento, eran territorios nacionales.

- ¿Cómo se organizaba la Junta de la Victoria a nivel nacional y provincial? ¿Qué características tenía la comunicación entre los distintos grupos que la conformaban?

Había una Comisión Directiva Ejecutiva –no recuerdo exactamente la denominación— en la Capital Federal y también había una Junta Central que incluía a todo el país (se trataban de dos cosas distintas). Al parecer, no había una Comisión Directiva en cada provincia sino más bien existían filiales en cada localidad. La Junta creía que era muy importante incluir a las mujeres del interior del país y que éstas se vieran representadas en las decisiones. En las convenciones nacionales se valoraba -muy especialmente- el “sacrificio” que hacían las delegadas provinciales para asistir a esas reuniones. Por su parte, las líderes de la Junta de Buenos Aires, de vez en cuando, hacían giras para fundar y organizar nuevas filiales en las localidades.

- ¿Cómo eran elegidos los cargos directivos de las filiales y por cuánto tiempo se ejercían los mismos?

Había elecciones y asambleas anuales, pero no sé exactamente por cuánto tiempo se desempeñaban los cargos directivos. Cuando vine a la Argentina, yo tenía la impresión de que no había existido demasiada rotación en dichos cargos, pero ahora estoy cambiando de opinión. Andrés Bisso mostró en su libro sobre Acción Argentina3 que no se producía un recambio en el ejercicio de los cargos. Por el contrario, en la Junta, especialmente a nivel de las filiales, sí se registraban cambios en las autoridades; con lo cual, al parecer, la Junta de la Victoria habría sido una organización más democrática que Acción Argentina.

- ¿Existía algún requisito para acceder al cargo directivo?

Aún no lo sé, tengo que analizar la información recogida en las distintas provincias. Es necesario armar los perfiles de las mujeres que integraron la Junta para poder contestar esta pregunta.

- ¿Sobre qué fuentes está trabajando para reconstruir lo sucedido en las convenciones nacionales de la Junta? ¿Existieron actas de esos encuentros?

Sobre todo extraigo información de los periódicos y de las revistas de orientación comunista, ya que no he encontrado actas de la Junta. También utilizo periódicos del interior del país, las entrevistas, y he relevado fuentes en varios archivos en la Argentina y los Estados Unidos. Sobre todo, he revisado fuentes locales como las guías e historias de ciudades, libros sociales, entre otro material de este tipo.

- ¿Cuál era la relación entre la Junta de la Victoria y el Partido Comunista (PC)?

No se puede establecer exactamente qué tipo de relación existía, pero sí puedo decir que varias entrevistadas aseguraron que el PC impulsó las actividades de la Junta. El nacimiento de la Junta en la Argentina se da en el contexto de la invasión de la Alemania nacionalsocialista a la URSS. En ese momento, Cora Ratto y María Rosa Oliver (ambas militantes del PC) estaban convencidas de que era necesario salvar a la URSS con acciones concretas.

- ¿Hasta qué momento actuaron estas mujeres en la Junta de la Victoria?

La dictadura militar en 1943 clausuró la Junta de la Victoria, pero en algunos lugares del país siguió funcionando en la clandestinidad. En Buenos Aires y en otras localidades, surge de nuevo en 1945 con la apertura a la democracia y en el contexto de la campaña electoral que llevaría a Juan Domingo Perón a su primera presidencia. No obstante, sufrieron la represión del gobierno. En Santa Fe, por ejemplo, aparecen otros grupos que son muy semejantes y que cuentan con la participación de muchas mujeres que trabajaron previamente en la Junta. En el caso de Buenos Aires, la Junta de la Victoria funcionó hasta 1947.

- ¿Cuáles eran las principales prácticas que desarrollaban las mujeres de la Junta? ¿Existió algún cambio en dichas actividades cuando terminó la Segunda Guerra Mundial?

Antes del golpe de estado de junio de 1943, las militantes de la Junta tenían ciertas prácticas habituales como coser y tejer prendas de abrigo -pullovers, tricotas, bufandas, medias de lana, guantes, etc.- y hacer vendajes, bolsas para heridos y artículos sanitarios para mandar a las clínicas que atendían a los aliados. Hacían actos de beneficio para conseguir dinero y también recibían donaciones de objetos. Algunos de dichos actos -especialmente en Buenos Aires- eran grandes y se realizaban en teatros importantes y otros eran pequeños actos en los barrios. También, se reunían para hablar de sus ocupaciones y mantenían prácticas democráticas dentro de su propia organización, como las elecciones. Organizaban exposiciones de arte y viajaban a las convenciones nacionales donde socializaban con otras integrantes de la Junta.

Solían intercambiar ideas sobre temas relacionados con los derechos de la mujer y el fortalecimiento de la democracia; no sólo por estar en contra del estado de sitio y la censura, sino porque creían que la presencia de las mujeres era fundamental para tener una verdadera democracia. No obstante, en el año 1945, las integrantes de la Junta pusieron mayor énfasis en todo lo relacionado con los derechos políticos, especialmente el derecho al sufragio femenino. La guerra había terminado y llegado el momento para el reconocimiento del trabajo femenino desplegado en distintos países (como Inglaterra, Rusia, Estados Unidos, China) para la victoria de los aliados. A partir de la finalización de la guerra, las mujeres se expresaron en una forma más abiertamente política que en los años previos, cuando decían “somos madres” y centraban su atención en la ayuda a los países atacados por los regímenes fascistas (aunque también hablaban sobre los problemas sociales de Argentina, sobre la forma de ayudar a las mujeres y a los niños de su propio país).

- En la década del treinta las mujeres ingresaron en forma masiva al mercado de trabajo (no es que antes no existieran mujeres que trabajaran, pero seguramente eran menos visibles) y esto inquietó a muchos sectores de la sociedad que argumentaban contra el trabajo extradoméstico. ¿Qué opiniones tenía la Junta sobre este tema? ¿Existían mujeres trabajadoras dentro de esta organización que reivindicaran sus derechos laborales y que instalaran ese tema dentro de la misma?

Sí, había mujeres trabajadoras en las filas de la Junta dentro de las cuales se puede destacar la presencia de mujeres sindicalistas muy importantes como Antonia Banegas y Elena Álvarez de la Organización Obrera del Vestido. Elisa Espósito, que era la presidenta de la Federación de Asociaciones Católicas de Empleadas (FACE), también estaba en la Junta. Además, había filiales en barrios obreros del Gran Buenos Aires. Adriana María Valobra realizó entrevistas con algunas mujeres que habían trabajado en fábricas, que eran militantes del sindicato y participaban en la Junta. El discurso hegemónico dentro de la Junta antes del golpe de 1943 era “todos queremos un mundo más justo”. Para conseguirlo tenemos que trabajar para la victoria de los aliados y después podemos hacer las reformas necesarias en nuestra nación. Sin embargo, he descubierto algunas filiales del interior del país que trabajaban por lo que denominaban “una causa justa” en sentido amplio, es decir, que incluían acciones para lxs necesitadxs de su entorno y no sólo para los aliados en Europa. A partir de 1945, en el contexto de la emergencia del peronismo, se empieza a hablar más de los derechos laborales.

- Además de las trabajadoras, ha dicho en alguna oportunidad que la Junta estaba integrada por mujeres provenientes de distintos sectores sociales, que tenían diversas profesiones y competencias culturales, es decir, que se trataba de un grupo muy heterogéneo. A raíz de esto, ¿existieron conflictos entre estas mujeres de diferentes clases, religiones y profesiones? Y si los hubo, ¿qué tipo de conflictos se desarrollaron al interior de la Junta?

Puede haber habido conflictos, pero no he visto pruebas. En un momento determinado creí que podía encontrar algo relativo a un conflicto en la filial de Oberá, Misiones: una persona me dijo que su madre (la cual había sido una referente importante de dicha filial) se había retirado de la Junta por el ingreso de militantes comunistas, pero después realicé otras entrevistas que refutaron esa idea. Lxs entrevistadxs argumentaron que la mujer en cuestión era una persona muy abierta y que tenía amigas que militaban en el PC. Aparentemente, no existieron conflictos, pero no lo puedo afirmar taxativamente. Por eso, creo que es importante ver las redes sociales y cada día estoy avanzando con mi investigación recreando las redes que existieron entre las líderes de la Junta en cada lugar del país. Ellas, muchas veces, habían estudiado en el mismo colegio, eran amigas o tenían intereses culturales que las diferenciaba del conjunto de la comunidad; pertenecían a alguna institución social; iban a las fiestas que se realizaban en los hogares de otras integrantes; etc. Todo esto podría indicar un importante grado de consenso reforzado por los lazos de amistad que existían entre mujeres pertenecientes a distintas clases sociales.

- Me gustaría que analice el impacto de la Junta de la Victoria en dos niveles. Uno es el de la política nacional en relación a cómo este grupo -junto con otros grupos de mujeres (gremiales, políticos o culturales)- ejercieron cierta presión en la esfera pública para lograr la promulgación de la Ley 13.010 que instituye el sufragio femenino. Y el otro nivel es el personal, y la pregunta sería si es posible saber qué impactó tuvo esa experiencia política en algunas de estas mujeres, si esto ha cambiado la vida personal de cada una de ellas.

En 1945, la Junta y otros grupos afines dijeron que las mujeres merecían tener el derecho de sufragio, pero por medio de una ley, no de un decreto. De alguna manera, esto se alineaba con su antiperonismo ya que pensaban que Perón iba a decretar el voto femenino. En mi investigación no voy a desarrollar el problema relativo a las formas en que las experiencias -dentro la Junta- influyeron a estas mujeres porque actualmente otra historiadora se está ocupando de este tema. Yo sé que muchas de estas mujeres ingresaron en la Unión Argentina de Mujeres (UMA), pero Valobra es quien está analizando las conexiones entre estas dos organizaciones. 4

Además, existe un problema con la tarea de reconstruir el impacto de las experiencias a nivel personal. En las entrevistas (yo las llamo consultas) que realicé en la Argentina, entre los años 1997 y el 2000, la Junta era un tema secundario ya que mi foco estaba puesto en otro eje. Posteriormente, las mujeres que entrevisté fueron falleciendo, con lo cual -en los últimos años- he tenido consultas con descendientes o familiares de ellas. Lxs familiares podían hablarme sobre distintos aspectos -más bien generales- de estas personas para que yo pudiera tener una idea de quiénes eran las mujeres que formaban la Junta, pero pocxs podían saber realmente qué influencia tuvo la Junta en su vida.

- Si estamos hablando de antifascismo y mujeres, ¿podríamos pensar que esta investigación dialoga con sus anteriores trabajos sobre las derechas? ¿Cómo se construye ese diálogo? ¿Cuáles son los puntos de contacto entre ambas investigaciones?

Sí, de vez en cuando los nacionalistas se referían a la Junta y, de vez en cuando, también la Junta -muy sutilmente- se refería a los nacionalistas. Para los nacionalistas, estas mujeres eran burguesas, comunistas y judías que no tenían nada mejor que hacer que realizar un cóctel (refiriéndose a los actos de beneficio realizados por la Junta) y jugar bridge para juntar dinero para los aliados que -según ellos- no merecían el dinero de lxs argentinxs. Además, pensaban que estas mujeres debían interesarse en la pobreza que existía en el país y no en los problemas del exterior. Y, por supuesto, estaban muy en contra del feminismo de algunas líderes, en contra de las militantes comunistas, socialistas, y de sus ideas democráticas (inclusive hubo ataques que los nacionalistas perpetraron en algunas filiales de la Junta). Por su parte, el discurso de la Junta siempre fue democrático, antifascista -por supuesto- y antinacionalista. Ocasionalmente, ciertas líderes de la Junta hablaron en una forma defensiva, insistiendo en que estaban preocupadas por los problemas internos del país, demostrando que las críticas nacionalistas les afectaban.

- ¿Qué herramientas teóricas dispone para analizar este universo de mujeres antifascistas que tuvo una dimensión relevante? Estamos hablando de miles de mujeres en todo el país…

Sí, la Junta decía que estaba compuesta por 45.000 mujeres; no obstante, yo creo que fueron menos (igualmente, fueron miles). Respecto al marco teórico, es probable que en algún momento cambie, pero ahora estoy -esta es una idea que siempre he seguido- haciendo una historia social de la política. Para esto, hay que ver lo regional, lo nacional y, yo creo, lo transnacional porque hay una conexión entre estos tres niveles. Es por esto que estoy acá [en la ciudad de Santa Fe]; por eso voy a muchos lugares del interior del país. Lo trasnacional muestra la circulación de personas, de ayuda, de ideas antifascistas entre las Américas, entre Argentina y Europa. La circulación de personas -no solamente enfocando la inmigración, la cual disminuye durante la guerra- es importante entre Uruguay y Argentina, principalmente.

Por otra parte, el marco de la perspectiva de género permite pensar en la construcción de la masculinidad y la feminidad. ¿Cómo sería la masculinidad antifascista y la feminidad antifascista? ¿Cuáles serían los roles de las mujeres y los varones dentro del antifascismo? ¿El antifascismo significaba algo diferente para las mujeres y para los varones? Yo creo que sí, en esto hay diferencias. Acción Argentina -dentro de la cual había mujeres, aunque ellas no tenían mucha relevancia, excepto algunas pocas figuras femeninas que se destacaron- era un grupo mayormente compuesto por varones y totalmente gobernado por ellos. ¿Y cuál era la función de Acción Argentina? Dar discursos y escribir sobre la democracia, hacer giras para difundir sus ideas en el interior del país, pero no mandaban ayuda a los aliados. Por el contrario, la Junta sí lo hacía, eran “Mujeres en la Ayuda”, así se llamaba la revista de la Junta de la cual sólo pude hallar un número.

La democracia también era muy valorada por la Junta, pero su acción política era más concreta, y yo creo que esto es una cuestión de género ya que en esta época, y antes también, en su vida pública, las mujeres se distinguían por hacer cosas concretas, limitadas. Por el contrario, eran los hombres los que enunciaban grandes propósitos políticos. Este aspecto se nota en el antifascismo también.

- La perspectiva de género no viene sólo agregar un aspecto que sería la participación femenina en los grupos antifascistas sino que aporta nuevos significados a las prácticas antifascistas.

Sí, de acuerdo.

- ¿Se ha quedado con ganas de ver alguna fuente o le ha quedado algo pendiente en nuestro país?

Creo que he visto todo lo que es más importante, pero siempre se pueden encontrar otras cosas. Muchas personas que he conocido en mis viajes suelen enviarme material muy valioso que posteriormente incluyo en mis investigaciones. Agradezco profundamente a cada una de ellas todos sus aportes.

- ¿Se puede establecer algún paralelo entre la Junta y los movimientos de mujeres en la actualidad?

Hoy en día estamos pasando otra vez por una etapa en que los nacionalismos derechistas, xenofóbicos, racistas y anti-intelectuales están surgiendo en varios lugares del mundo. La Junta de la Victoria enfrentó una situación que no era igual, pero era semejante.

Me pregunto, ¿qué nos podría enseñar la historia de la Junta de la Victoria?

En primer lugar, es necesario movilizar a un espectro amplio de personas de diversas clases sociales, etnicidades, profesiones, posturas políticas (y gente sin afiliación política), y regiones. No es suficiente organizar sólo a intelectuales. No será fácil, pero la Junta lo hizo.

En segundo lugar, formar lazos con grupos afines en otros países y trabajar juntos para diseminar ideas y proponer estrategias. La Junta, por ejemplo, armó campañas de ayuda a los aliados con un grupo uruguayo, Acción Femenina por la Victoria. La ola de nacionalismo es global y la resistencia también tiene que ser global.

Referencias

Bisso, Andrés (2005). Acción Argentina. Un antifascismo nacional en tiempos de guerra mundial. Buenos Aires: Prometeo.

McGee Deutsch, Sandra (2005). Las derechas: la extrema derecha en la Argentina, el Brasil y Chile, 1890-1939. Bernal: Universidad Nacional de Quilmes Editorial.

McGee Deutsch Sandra (2010). Crossing borders, claiming a nation. A history of Argentine Jewis women, 1880-1955. Durham and London: Duke University Press.

McGee Deutsch, Sandra (2013). Mujeres, antifascismo y democracia: la Junta de la Victoria, 1941-1947. Anuario IEHS, 28, 157-175.

Valobra, Adriana María (2005 a). Partidos, tradiciones y estrategias de movilización social: de la Junta de la Victoria a la Unión de Mujeres de la Argentina. Revista Prohistoria, 9(9), 67-82,

Valobra, Adriana María (2005 b). La UMA en marcha. El Partido Comunista Argentino y las tradiciones y estrategias de movilización social en el primer gobierno peronista: el caso de la Unión de Mujeres Argentinas (UMA). Canadian Journal of Latin American and Caribbean studies, 30(60), 155-183.

Valobra, Adriana María (2015). Formación de cuadros y frentes populares: relaciones de clase y género en el Partido Comunista de Argentina, 1935-1951. Revista izquierdas, 23, 127-156.

Notas

1 El proyecto al que se refiere McGee Deutsch fue publicado en 2010.
2 La Hora fue el órgano periodístico del Partido Comunista más importante de esa época.
3 La Acción Argentina fue fundada en 1940 y se convirtió en la organización antifascista más importante del período con 235 filiales en todo el país. En este espacio confluyeron socialistas, demócratas y liberales en un horizonte común: la lucha contra el nazismo en el contexto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Sus miembros la concibieron como una organización apartidaria que intentaba superar las divisiones propias de la política local con el objetivo de defender al país de la amenaza fascista. En 1943 es clausurada por el gobierno militar y pasa a la clandestinidad (Bisso, 2005).
4 Los trabajos a los que se refiere la entrevistada son Valobra (2005 a, 2005 b y 2015).

Recepción: 30 Junio 2016

Aprobación: 18 Abril 2018

Publicado: 7 septiembre 2018

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